Había una vez un pobre joven de 54 años, llamado Luís, que vivía en una choza catalogada como una de las diez mejores mansiones del mundo, con su madre, la cual era la esposa del hermano pequeño de Luís, llamada María Antoñeta, siempre quiso que su hijo fuese jugador de fútbol, como su nieta Pepa, pero él se negaba, su sueño era el de bailarín de ballet, pero nadie se lo permitía, excepto el hijo del cuñado del mejor amigo del primo del vecino, llamado Federico, el cual lo ayudó para cumplir su sueño.
El día 34 de febrero, del año 3541 a. C., Federico iba a apuntar a Luís a clases ballet. El caso es que a Federico le gustaba María Antoñeta, y para que no se enfadara con él, apuntó a Luís, sin que él lo supiera, a clases de fútbol, para convertirse en el mejor jugador del mundo. Al llegar al estadio, le alegró ver que el escenario era muy grande y tenía tantos asientos alrededor, donde lo podrían ver bailar miles y miles de personas. Se acercó al entrenador, y le mostró lo que sabía de ballet, éste quedó boquiabierto por tal estupidez, a la vez que le tocaba las palmas con los pies. Luís quedó muy satisfecho.
Un día, hicieron un partido de entrenamiento, Luís aún no se había enterado que no estaba en clases de ballet, así que mientras todos jugaban, él hacía pasos de baile alrededor del campo, toda la grada estaba atenta a él. El entrenador, al darse cuenta de lo que Luís estaba haciendo, decidió sentarlo de inmediato en el banquillo. Al rato de estar sentado, la pelota se desvió al banquillo, golpeándolo en la cabeza y muriendo en el acto.
Moraleja: El deporte mata, y sobretodo si bailas ballet en medio de un partido.
MUERTE #541
PELOTA MORTAL
No hay comentarios:
Publicar un comentario