qwedjq

16 de abril de 2016
MANICOMIO (Parte 1)
Hacía varios años que Hoyt no volvía a ese manicomio. Allí se encontraba su madre, la recordaba regordeta, mejillas coloradas, ojos rasgados pero a su vez no tan pequeños, de un color café con tonos dorados. Siempre mostraba una agradable sonrisa, los labios con un ligero color rosa, el pelo castaño recogido en una coleta, el cual se posaba sobre su hombro izquierdo, dejándose caer sobre sus senos. Pero la locura la llevó a un extremo incontrolable... Su hijo Hoyt, no tuvo otra opción que dejarla en el hospital psiquiátrico.
Al adentrarse en la sala de visitas, ansioso por reencontrarse con su madre, un frío recorrió su cuerpo al observar el lugar, no era, ni de lejos, como lo recordaba... La sombra invadía cada uno de los rincones de esa cuadrada sala, las ventanas que cubrían toda la pared de la izquierda, las cuales llevaban a un tenebroso bosque, estaban llenas de polvo, lo que producía que tan solo unos pocos rayos de sol alumbraran la enorme sala. Personas cadavéricas paseaban por los alrededores, el rojo papel que adornaba las paredes, estaba desgastado, y por varias partes, desgarrado, en el suelo había varios charcos, los cuales por el olor, era fácil descubrir que se trataba de orina.
Hoyt estaba muy asustado por cómo se encontraría a su madre. Y decidió sentarse en un apagado y sucio sofá verde oscuro, para esperarla. Tras esperar varios minutos, una enfermera le acercó a una persona mayor, extremadamente delgada, el pelo alborotonado, la piel muy blanca, en su mirada se podía observar terror, los ojos sobresalían de sus cuencas, rodeándoles unas oscuras ojeras, la boca la abría y cerraba, parecía que intentaba decir algo pero el habla no respondía a sus llamadas, y con los ojos llorosos, reconoció a su hijo al instante, y se abalanzó sobre él dándole un fuerte abrazo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario